miércoles, 8 de julio de 2009

¿Para qué estudiar historia?




Obteniendo los hechos



Una razón legítima para estudiar la historia es el que haya salido a luz más información. Prescindiendo de lo que piensen algunas personas, frecuentemente para un escritor es difícil obtener los “hechos” de la historia. ¿Por qué?
Es un hecho sorprendente el que un problema en particular sea la superabundancia de material al que se enfrenta el escritor moderno; ésta puede actuar como una barrera a su investigación. Humanamente le es imposible examinar toda la información disponible sobre algunos temas. Al mismo tiempo, aunque parezca paradójico, el material muy básico concerniente a acontecimientos de tiempos relativamente recientes frecuentemente falta o su significado no es claro.
Por ejemplo, ¿sabe usted quién descubrió el polo norte? Una verificación de las referencias le revelará que hay alegaciones y contraalegaciones de por lo menos dos hombres, Robert E. Peary y Frederick A. Cook. Muchos libros se han escrito sobre el tema. Pero, ¿quién en la actualidad puede decir a ciencia cierta quién llegó primero al polo norte... un incidente que sucedió hace menos de setenta años?
Y hace un poco más de diez años, el presidente norteamericano John F. Kennedy fue asesinado ante la vista de muchas personas. ¿Fue asesinado por un solo asesino, como se cree en general? ¿O hubo en realidad varios conspiradores responsables por la muerte del presidente? La respuesta a estas preguntas todavía se debate en algunos círculos.
Sí, según lo muestran estos ejemplos, el sencillamente seleccionar los “hechos” hace que el desafío al historiador moderno sea grande. Suponga que se pudiera resolver cualquiera de los puntos aquí mencionados. Sería necesario volver a escribir la historia bajo esa luz. Pero a veces hay que reajustar los libros de historia por otras razones.


Nuevos puntos de vista


El tiempo puede hacer que las naciones y la gente adopten nuevos puntos de vista del pasado. Por medio de la diplomacia y los acuerdos comerciales los anteriores enemigos se convierten en aliados. Varía la perspectiva desde la cual se examina el pasado y los libros de historia y los monumentos escritos en períodos anteriores llegan a parecer pasados de moda o ásperos. Lo que antes se creía malo, con el paso del tiempo, puede parecer bueno. En esos casos frecuentemente se vuelve a escribir la historia para amoldarla a una situación posterior.

El otro lado

Hay otro asunto. Un punto de vista quizás sea bien conocido; es historia popularizada. Pero puede hacer aparecer a otro país u otra raza como atrasada o tonta. Estos con el tiempo también querrán contar su lado de la historia. Esto es de esperarse, ¿no es cierto? De modo que se vuelve a escribir la historia.
Por supuesto, obviamente hay aquí un peligro. La tendencia corriente cuando se vuelve a escribir la historia en un esfuerzo para sustentar cierto punto de vista es la de “escoger y elegir” la información, encontrando la que pinta un cuadro noble del lado de parte del cual está el historiador. Esto se parece al método de un abogado listo que examina minuciosamente la evidencia y solo selecciona el material que beneficiará a su cliente mientras que pasa por alto o suprime toda otra información. Cuando predomina este espíritu de “escoger y elegir,” la versión de la historia que se ha vuelto a escribir probablemente es tan tendenciosa como lo era la anterior.
Entonces, si una persona lee el libro de historia de una nación es probable que obtenga una impresión; al leer un libro de otro país recibirá un punto de vista totalmente diferente. Actualmente, por ejemplo, una comisión de alemanes y polacos está revisando los libros de texto escolares de historia relacionados con la frontera entre los dos países. Por generaciones en esta vecindad se ha infiltrado un aborrecimiento duro. Ahora ambos lados dicen que quieren nuevos libros de historia para ayudar a mitigar las ardientes polémicas de frontera del pasado. Pero no están de acuerdo en ciertos puntos.
Si uno le pregunta a los alemanes acerca de las incursiones teutónicas hacia el este dentro de Polonia hace aproximadamente 600 años, quizás las llamen una “misión civilizadora.” Pero pregúntele a los polacos. Quizás le digan que esas mismas actividades fueron una “agresión bajo el disfraz de una obra misional.” Cada lado, por lo tanto, tiene cierto punto de vista de lo que aconteció en el pasado. Cada uno puede señalar a cierta evidencia en apoyo de su lado de la historia.
Los hombres vuelven a escribir la historia, también, porque están buscando un modelo en todos los acontecimientos que han ocurrido. Se han desarrollado teorías complicadas en un esfuerzo por explicar por qué las cosas sucedieron como sucedieron. Las narraciones históricas se rehacen con el fin de amoldarlas a esas ideas.
Sin embargo, ¿verdaderamente existe algún modelo de historia? Bueno, muchos de los alegados modelos de la historia existen mayormente en la mente de sus creadores. A menudo se ven confusos y artificiales, aunque algunos contienen algún elemento de verdad. Pero hay un modelo sobre el cual casi todos los estudiantes concuerdan. ¿Cuál es ése?
El que la historia humana en su mayoría ha sido malo. Baños de sangre, crisis económicas, escándalos, y toda forma de crueldades y torturas sádicas han sido las herramientas de la humanidad. Pocos estudiantes dejan de ver ese modelo.

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